Gastar menos

Aire acondicionado o ventanillas bajadas: qué gasta más

La respuesta cambia con la velocidad, y por eso las dos posturas de la discusión tienen su parte de razón.

Revisada el 24 de agosto de 2026 · 7 min de lectura


Es una de las discusiones de coche más viejas que existen, y tiene la particularidad de que las dos posturas son correctas. Depende de a qué velocidad vayas, y el punto en el que se cruzan las dos opciones está más bajo de lo que la mayoría supone.

Qué gasta el aire acondicionado

El compresor del aire acondicionado se mueve con energía del motor, así que consumir consume siempre. Las cifras que se manejan habitualmente están entre el 5 % y el 20 % de consumo adicional, y esa horquilla tan ancha no es imprecisión: depende de tres cosas.

  • Cuánto tiene que enfriar. Un coche aparcado al sol a cuarenta grados exige al compresor durante los primeros minutos mucho más que mantener veintitrés grados en un coche ya frío.
  • Cuánto gasta el motor de base. El compresor consume una potencia más o menos fija. Si el motor está entregando poca potencia, como en ciudad a baja velocidad, esa cantidad fija representa un porcentaje enorme del total. En autovía, donde el motor ya está trabajando, el mismo compresor apenas se nota en porcentaje.
  • El tipo de coche. En un utilitario pequeño pesa más que en un coche grande, por lo mismo.

Qué gasta llevar las ventanillas bajadas

Aquí no hay compresor, hay aerodinámica. Bajar las ventanillas rompe el flujo de aire alrededor de la carrocería y aumenta la resistencia. Y la resistencia aerodinámica crece con el cuadrado de la velocidad: al doble de velocidad, cuatro veces más resistencia.

Esa es la clave de toda la discusión. A 30 km/h la penalización de llevar las ventanillas abiertas es casi irrelevante, porque la resistencia del aire a esa velocidad es pequeña. A 120 km/h la resistencia aerodinámica es ya la parte dominante de lo que gasta el coche, y empeorarla sale caro.

Dónde se cruzan las dos curvas

Poniendo las dos cosas juntas sale una regla sencilla y bastante robusta:

  • En ciudad y en carretera lenta, hasta unos 60 o 70 km/h: las ventanillas salen mejor. El aire abierto cuesta poco a esa velocidad y el compresor cuesta mucho en proporción, porque el motor entrega poca potencia.
  • En autovía, por encima de esos 70 u 80 km/h: el aire acondicionado sale mejor. La penalización aerodinámica ya es mayor que lo que cuesta el compresor, y encima vas más cómodo y con menos ruido.

El umbral exacto varía con el coche, la temperatura exterior y hasta con cuántas ventanillas lleves abiertas, pero la forma de la respuesta no cambia: ciudad, ventanilla; autovía, aire.

Lo que sí ahorra de verdad

Antes de optimizar esta decisión conviene saber que su efecto total es modesto. En un uso normal la diferencia entre hacerlo bien y hacerlo mal ronda unas décimas de litro cada cien kilómetros. Hay tres costumbres relacionadas que ahorran más:

  • Ventilar antes de arrancar el aire. Un coche que ha estado al sol está mucho más caliente que el exterior. Bajar las ventanillas el primer minuto de marcha saca ese aire y deja al compresor mucho menos trabajo por delante.
  • Usar la recirculación una vez frío el habitáculo. Enfriar aire que ya está fresco cuesta menos que enfriar aire de la calle a treinta y cinco grados.
  • No poner una temperatura absurda. Cada grado de menos es trabajo extra del compresor, y una diferencia muy grande con el exterior tampoco es buena idea al bajar del coche.

Y sobre todo: en la lista de cosas que reducen el consumo, esta discusión está bastante abajo. La velocidad, la presión de los neumáticos y lo que lleves en la baca pesan mucho más, y están ordenadas por impacto en la guía decuánto baja el consumo cada cosa que puedes cambiar.