Lo que cuesta el coche

Todo riesgo o terceros: la cuenta del valor venal

Hay un punto en la vida de un coche en el que el todo riesgo deja de tener sentido. Se puede calcular.

Revisada el 25 de agosto de 2026 · 8 min de lectura


Todo coche llega a un punto en el que el todo riesgo deja de tener sentido. El problema es que ese punto no lo avisa nadie: la póliza se renueva sola y se sigue pagando la misma cobertura sobre un coche que cada año vale menos. La decisión tiene una cuenta detrás, y es sencilla.

Las cuatro modalidades

  • Terceros. Lo mínimo legal. Cubre los daños que causes a otros, personas y cosas. Tu coche, nada.
  • Terceros ampliado. Lo anterior más lunas, robo e incendio, y a veces daños por fenómenos atmosféricos. Es la modalidad que más gente debería tener y menos gente tiene.
  • Todo riesgo con franquicia. Cubre también los daños de tu propio coche, pero tú pones los primeros euros de cada siniestro.
  • Todo riesgo sin franquicia. Lo mismo sin esa aportación. Es la modalidad más cara y la que menos veces compensa.

El concepto que lo decide: el valor venal

Si tu coche queda siniestro total, la aseguradora no te da lo que costaría uno nuevo ni lo que tú crees que vale: te indemniza en función de su valor de mercado en ese momento, el valor venal. Y ese valor cae año tras año mientras la prima del todo riesgo baja mucho más despacio.

Ahí está toda la cuestión. El todo riesgo es un seguro sobre una cantidad que se va encogiendo, y llega un momento en que estás pagando una prima considerable para asegurar un importe que ya no lo justifica.

La cuenta, con números

Coge las dos ofertas que te interesan y quédate con la diferencia anual, no con el precio total. Un ejemplo con cifras del orden de las habituales:

  • Valor de mercado del coche: 4000 €.
  • Todo riesgo con franquicia: 780 € al año.
  • Terceros ampliado: 340 € al año.
  • Diferencia: 440 € al año, un 11 % del valor del coche.

Traducido: estás pagando 440 € anuales para cubrir un máximo de 4000 €, y solo en el peor caso posible. En algo más de nueve años de primas habrías pagado el coche entero. Y eso sin contar la franquicia, que te tocaría poner igualmente en cada parte.

La regla práctica

No hay una cifra oficial, pero la regla que usa mucha gente del sector y que aguanta bien la lógica es esta: cuando la diferencia anual entre el todo riesgo y el terceros ampliado supera aproximadamente el 10 o el 15 % del valor de mercado del coche, el todo riesgo ha dejado de compensar. En el ejemplo de arriba, con un 11 %, ya estamos en esa zona.

Es una regla, no una ley. Hay dos motivos legítimos para saltársela.

Cuándo mantenerlo aunque la cuenta diga que no

  • Si perder el coche te descoloca la vida. Un seguro no es solo una inversión esperada, es también tranquilidad. Si no tienes 4.000 € disponibles para reponer el coche de golpe, pagar por no tener que tenerlos es una decisión razonable aunque la cuenta salga en contra.
  • Si el coche está financiado. Muchos contratos de financiación exigen todo riesgo mientras quede deuda, y no es negociable.

Y cuándo bajarlo ya

  • Coche de más de ocho o diez años con valor de mercado bajo.
  • Segundo coche de la casa, de poco uso, que si falla no te deja tirado.
  • Coche aparcado siempre en garaje y con pocos kilómetros anuales.

Una advertencia sobre el paso intermedio: si bajas, baja a terceros ampliado, no a terceros pelado. Las lunas y el robo son los siniestros más frecuentes que afectan a tu propio coche, y la diferencia de prima entre las dos modalidades suele ser pequeña.

Esta decisión va de la mano de otra dos: cuánto pagas de más por no comparar, que está encómo se calcula el precio de tu seguro, y hasta cuándo merece la pena seguir con este coche, enreparar o vender.