Lo que cuesta el coche
La franquicia del seguro: cuándo conviene y cuándo no
Rebaja la prima cada año y te cuesta solo cuando hay parte. Toda la decisión está en una cuenta.
Por Miguel Rosas Granados· Revisada el 7 de octubre de 2026 · 8 min de lectura
Al pedir presupuesto de un todo riesgo aparecen dos cifras muy distintas para el mismo coche: una sin franquicia y otra, bastante más baja, con franquicia de 300, 500 o 600 euros. La decisión no es de intuición, es de aritmética, y se resuelve con dos números.
Qué es exactamente
La franquicia es la parte del daño que pagas tú. Si tienes una franquicia de 500 € y el arreglo cuesta 2.000 €, pagas 500 y la aseguradora los 1.500 restantes. Si el arreglo cuesta 400 €, lo pagas entero tú y la aseguradora no interviene.
Hay que tener clara una distinción importante: la franquicia se aplica a los daños de tu propio vehículo, no a la responsabilidad civil. Los daños que causas a terceros están cubiertos por el seguro obligatorio y ahí no hay franquicia que valga. Tampoco suele aplicarse a lunas, robo, incendio o asistencia en carretera, que normalmente van aparte. Esto conviene comprobarlo en la póliza concreta, porque no todas las compañías lo tratan igual.
La cuenta que decide
Necesitas dos cifras:
- El ahorro anual en la prima por llevar franquicia. Pídelo explícitamente en el presupuesto: «misma cobertura, con y sin franquicia».
- El importe de la franquicia.
Divide la franquicia entre el ahorro anual y obtienes los años que puedes estar sin dar un parte antes de que la franquicia te haya costado lo que te ahorraste.
Ejemplo: franquicia de 500 € con un ahorro de 180 € al año. 500 ÷ 180 = 2,8. Si das un parte de daños propios con menos frecuencia que cada tres años, la franquicia te sale rentable. Si rascas el coche todos los años, no.
Con una franquicia de 300 € y un ahorro de 60 € al año, el umbral sube a cinco años: menos atractivo. La regla práctica es que una franquicia solo compensa si el descuento es proporcionalmente grande, y eso varía muchísimo de una compañía a otra. Hay quien ofrece franquicias de 600 € descontando apenas 100 € de prima, que es una mala oferta disfrazada de opción.
El efecto que no aparece en la cuenta
Hay un segundo mecanismo, y es el que hace que la franquicia salga mejor de lo que indica la aritmética simple: con franquicia dejas de dar partes pequeños.
Un golpe de 600 € con franquicia de 500 significa que la compañía pondría 100 €. Nadie da un parte por 100 €, y ese parte no dado es un siniestro que no entra en tu historial. Como la bonificación por no siniestralidad es uno de los factores que más mueve la prima a lo largo de los años, evitar partes pequeños tiene un valor acumulado que va más allá del año en curso.
Dicho de otro modo: la franquicia convierte el seguro en lo que conceptualmente debería ser, una protección contra lo que no puedes pagar, en vez de un servicio de reparación de arañazos que acabas pagando tú vía prima.
A quién le conviene
- Conductores con antigüedad y sin siniestros recientes. El perfil que menos probable es que use la franquicia y que más descuento consigue.
- Quien puede asumir el golpe sin problema. Si tener que soltar 500 € de golpe te descuadra el mes, la franquicia no es para ti aunque la cuenta salga: el seguro está para no tener ese problema.
- Coches aparcados en garaje y conductores que hacen pocos kilómetros, donde la probabilidad de parte es baja.
- Coches de cierto valor en los que renunciar al todo riesgo no es una opción pero su prima sin franquicia es muy alta. Aquí la franquicia es lo que hace viable mantener la cobertura.
A quién no
- Conductores noveles, con más probabilidad estadística de parte y menos bonificación acumulada que proteger.
- Quien aparca en la calle en zona de roces y sabe que cada año aparece algún golpe.
- Coches de poco valor. Si el coche vale 3.000 €, una franquicia de 600 € se come una quinta parte del valor total y probablemente el todo riesgo entero no tenga sentido; un terceros ampliado suele encajar mejor.
Tres detalles antes de firmar
- Comprueba a qué garantías se aplica. Que lunas y robo queden fuera de la franquicia es lo habitual, pero no es universal.
- Pregunta si es por siniestro o anual. Casi siempre es por siniestro: dos golpes en un año son dos franquicias.
- Mira si hay franquicia variable según el taller. Algunas compañías la reducen o la eliminan si reparas en su red concertada, lo que cambia bastante la cuenta.