Gastar menos
¿Llevar medio depósito ahorra combustible?
El peso sí cuenta. Pero la cuenta, hecha hasta el final, sale al revés de lo que parece.
Por Miguel Rosas Granados· Revisada el 7 de octubre de 2026 · 7 min de lectura
Circula desde hace años un consejo de ahorro que suena razonable: como el combustible pesa, llevar el depósito a medias hace el coche más ligero y por tanto gasta menos. Tiene la forma de un buen consejo. Vamos a hacer la cuenta entera, que es donde se cae.
Cuánto pesa el combustible
La gasolina tiene una densidad de alrededor de 0,75 kg por litro y el gasóleo de 0,83. Un depósito de 55 litros lleno pesa, por tanto, unos 41 kg de gasolina o 46 kg de gasóleo. Llenarlo a la mitad ahorra unos 20 kg.
Veinte kilos sobre un coche que pesa 1.300 kg vacío y lleva encima a una persona de 75 kg es un1,4 % del peso total aproximadamente. Es real, pero conviene tener la escala clara: es menos de lo que pesa un niño pequeño, menos de lo que pesan dos maletas y bastante menos que un pasajero.
Qué parte del consumo depende del peso
Aquí está la clave que casi nunca se explica. El combustible de un coche se va en tres cosas distintas, y el peso solo afecta a una parte:
- Resistencia aerodinámica. Depende de la forma del coche y de la velocidad al cuadrado, no del peso. En autovía es el consumo dominante.
- Resistencia a la rodadura. Esta sí es proporcional al peso, y pesa más en ciudad y a velocidades bajas.
- Aceleraciones y subidas. También proporcionales al peso, pero con un matiz: la energía que inviertes en subir una cuesta la recuperas en parte al bajarla, y la que inviertes en acelerar la recuperas en parte al soltar el gas o con la retención. En ciudad, donde se frena constantemente, esa recuperación es pequeña.
Las estimaciones habituales sitúan el efecto del peso en torno a un 1 % de consumo adicional por cada 25 kg extra en ciudad, y bastante menos en autovía. Con los 20 kg de media carga de depósito, estamos hablando de algo así como un 0,5 % o 0,8 % de consumo en uso urbano, y casi nada en carretera.
La cuenta completa
Supongamos un coche que gasta 7 L/100 km en ciudad y alguien que hace 12.000 km al año, mayoritariamente urbanos. Llevar siempre el depósito por debajo de la mitad le ahorraría, siendo generosos, un 0,7 % de ese consumo: unos 5,9 litros al año. A 1,60 €/L, unos nueve euros anuales.
Ahora el otro lado de la cuenta. Llevar el depósito a medias significa repostar el doble de veces. Y repostar el doble de veces tiene tres costes que nadie suma:
- Pierdes la capacidad de elegir. Quien llena del todo elige la gasolinera barata y aguanta hasta la siguiente vez que pase por allí. Quien va a medias acaba parando donde puede. En muchos municipios españoles hay entre 5 y 15 céntimos por litro de diferencia entre la estación más barata y la más cara; equivocarse una sola vez en el año ya se come el ahorro entero.
- Pierdes tiempo y haces kilómetros extra. El doble de paradas son el doble de desvíos, de colas y de minutos. Si cada parada supone solo 2 km de desvío, veinte paradas extra al año son 40 km que no existían.
- Castigas la bomba de combustible, que va sumergida en el depósito y se refrigera con el propio líquido. Circular siempre con poco combustible la hace trabajar más caliente, y es una pieza cara de sustituir.
Dónde sí importa el peso
Que la media carga de depósito no compense no significa que el peso sea irrelevante. Lo es en la escala de 20 kg; deja de serlo en la escala de 100. Lo que de verdad ahorra:
- Vaciar el maletero de lo que lleva meses dando vueltas. Herramienta, material de obra, cajas, equipamiento deportivo fuera de temporada: en muchos coches hay entre 30 y 60 kg permanentes que nadie ha puesto ahí a propósito.
- Quitar la baca o el portabicicletas cuando no se usa. Y esto no es por el peso, sino por aerodinámica: una baca vacía puede añadir un 10 % de consumo en autovía, un orden de magnitud por encima de cualquier cosa que haga el depósito.
- Mirar la presión de los neumáticos. Un neumático bajo de presión aumenta la resistencia a la rodadura mucho más de lo que lo hace medio depósito, y es gratis corregirlo.
La conclusión
Llenar el depósito del todo en la gasolinera más barata que tengas a mano es casi siempre mejor negocio que llenarlo a medias en cualquier sitio. El ahorro por peso existe, pero es de un orden de magnitud menor que el ahorro por elegir bien dónde repostar, y además compite contra él: ir a medias es justo lo que te quita la libertad de elegir.